Un caballo salvaje besa a su rescatista después de que lo liberara de sus ataduras

Los caballos son algo majestuoso. Tal vez sea la forma suave y poderosa en que corren o la emoción de sentir el viento mientras se está en la silla de montar. Sea lo que sea, tenemos un vínculo único con nuestros amigos equinos.

Este vínculo no es unilateral, y eso quedó demostrado cuando Ovidiu Rosu, el veterinario del equipo de Four Paws, salvó a un caballo salvaje de sus crueles ataduras y fue recompensado con un beso. Esta historia, que fue grabada en 2016, muestra cómo incluso el más salvaje de los caballos inspira el amor y respeto de muchas personas.

Si visitas la región del Delta del Danubio, en Letea, Rumania, podrás ver algunos caballos salvajes trotando por el campo. Como informa The Guardian, alrededor de 4.000 caballos salvajes vagan libremente en la naturaleza. Es algo digno de ver porque están entre los últimos de su especie en Europa. En Letea, son una fuente de controversia. Mucha gente está preocupada por su impacto en el ecosistema debido al hecho de que su población está aumentando constantemente. Sin embargo, estos hermosos animales pueden ser víctimas de tratos crueles por parte de algunos lugareños.

De acuerdo con The Express, Ovidiu Rosu trabajaba para su equipo de Four Paws cuando vio un caballo salvaje atrapado en una de las duras ataduras que son comunes de Letea. Rosu notó que las patas delanteras del caballo estaban encadenadas para evitar que galopara. Se sabe que este tipo de correas hace que el caballo esté extremadamente incómodo y crea muchas restricciones crueles. Rosu quería ayudarlo, pero tuvo que idear un plan.

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Rosu sabía que acercarse al caballo salvaje y tratar de quitarle las cadenas podía ser peligroso para él y para el caballo. Era muy probable que el caballo tratara de huir si él se acercaba demasiado y que se lastimara a sí mismo. También existía la posibilidad de que Rosu fuera atacado por un caballo temeroso.

El veterinario de Four Paws sabía que necesitaba que el caballo estuviera tranquilo para poder quitarle la atadura. Por eso, decidió dispararle con una pistola de tranquilizantes. Después de tranquilizar con éxito al caballo, Rosu se puso a trabajar de inmediato. Cubrió los ojos del caballo inmovilizado para que permaneciera en calma mientras él hacía su trabajo, según lo que informa Express. Otro caballo se quedó mirando cómo Rosu trataba de liberar a su amigo equino.

Con el caballo sometido, Rosu evaluó la situación. Sus tobillos estaban encadenados. Estaba claro que este animal había sido elegido para ser sacrificado. Usando un par de alicates, Rosu intentó quitarle las cadenas, mientras que más amigos del caballo se reunieron para verlo trabajar. Finalmente, el veterinario logró quitar las cadenas de las patas del caballo.

Más tarde, el caballo salvaje salió de su letargo y el equipo de Four Paws le quitó la tela que cubría su cabeza. El equipo, incluyendo a Rosu, ayudó al caballo a ponerse de pie y Rosu fue recompensado por todos sus esfuerzos, ¡en forma de un beso de su nuevo amigo equino! Con todo lo que está pasando en el mundo, es agradable ver a alguien que se toma el tiempo para ser desinteresado y ayudar a un animal necesitado. Este evento nos recuerda que, incluso en todo el caos, todavía hay mucha bondad y compasión en el mundo.

¿Eres un amante de los animales? ¿Te inspiró el cuento de Rosu y el caballo salvaje? Puedes compartir esta historia de bondad y compasión con todos los que creas que podrían necesitar ver una historia esperanzadora. ¡Cuéntanos qué te parece esta historia!