Niño de 4 años mata accidentalmente a su pececito luego de acurrucarse con él en la cama toda la noche: "Solo quería acariciarlo"

Los niños pequeños son muy inocentes y a veces actúan con buenas intenciones sin darse cuenta de las consecuencias que estos actos pueden traer. Everett Hamlin es un niño de 4 años que amaba a su mascota: un pez dorado llamado Nemo, así que una noche decidió que su mascota acuática se sentiría bien si dormía con él en su cama. Trágicamente, el afecto que este pequeño niño tenía por su amigo lo envió a de manera temprana al cementerio marino.

Aparentemente, el pequeño Everett no entendía que los peces necesitan estar sumergidos en agua para poder respirar y mantenerse con vida. A veces los principios básicos de la ciencia deben ser aprendidos de la forma más dura. Cuando Tori, la madre de Everett, fue a chequear a su hijo mientras dormía, lo encontró dormido y acunando a su pez dorado.

Cuando despertó al pequeñín, este se sintió devastado al darse cuenta de que su pequeño Nemo había pasado a mejor vida. En ese momento, Tori tuvo la difícil tarea de explicarle la razón por la cual el amor que le tenía a su pez le causó su muerte.

apost.com

Según Daily Mail, Everett explicó que se levantó en el medio de la noche y decidió que quería acariciar a su amigo, pero no entendió que sus acciones podrían hacerle daño al pez dorado.

Tori explicó que le impactó ver al niño abrazando al pez, pero en ese momento se sintió triste por el niño al darse cuenta de que sus acciones estuvieron motivadas por el amor.

Malos entendidos como estos de una u otra forma suelen causar gracia,incluso si causaron la muerte innecesaria de una pequeña criatura, pero la madre de Everett no le encontró nada de gracia a la situación.

Tori también reconoció que es necesario tener muy buenas habilidades manuales para tomar el control de un pez y sostenerlo de esa manera con solo cuatro años de edad.

Tori especula que el pez estaba acostumbrado a Everett después de haberlo acompañado durante tanto tiempo. El pequeñito disfrutaba mucho pasar tiempo cerca del tanque y ver a su pececito. La pecera se encontraba en el cuarto del niño porque él en realidad disfrutaba mucho observarla.

Las luces coloridas en el tanque eran también un factor que captaba la atención del niño. Sin embargo, por lo que sabía la madre, era la primera vez que él trataba de sacar al pez de la pecera.

La mañana siguiente, cuando Everett despertó, parecía más preocupado por las acciones que habían causado la muerte de su pez que triste por la propia muerte de su amigo.

Everett prometió que no tocaría a su próximo pez, pero explicó que deberían permitirle tocar uno si sale de pesca.La madre de Everett comentó que esto forma parte de una lección de vida aprendida.

Si te intrigó o sorprendió esta historia, comparte el enlace con tus amigos. ¿Piensas que los niños pequeños deberían tener peceras en sus habitaciones? Cuéntanos en la sección de comentarios.