Michelle Obama pagó ella misma todo su atuendo durante su estancia en la Casa Blanca

Ene 06, 2020 by apost team

Durante el tiempo en que la familia Obama se mantuvo ocupando la Casa Blanca, ocurrieron muchas cosas dignas de mención, su innegable elegancia y la relación que mantuvieron con seguidores de todas partes del mundo. Los fans de los Obama nunca han dejado de adorar a la pareja presidencial.

Y una cosa es segura: Michelle ha maravillado a muchos amantes de la moda con su impecable estilo. En las memorias que publicó recientemente bajo el título de "Becoming", las cuales batieron récords, la ex primera dama de 55 años les dio a los lectores la oportunidad de conocer más sobre el estilo propio que escogió para la Casa Blanca, que según algunos es el mejor que se ha visto hasta el momento.

Jeff J Mitchell/Getty Images News/Getty Images

Michelle, quien es madre de dos hijas, compartió un extracto de su libro con la revista Elle. Habló sobre su estrategia de moda como primera dama. Empezó hablando de los retos que encontró al inicio de la campaña de su marido.

"En algún momento durante la campaña de Barack, la gente empezó a prestarle mucha atención a mi ropa. Fueron particularmente los medios de comunicación quienes le prestaron más atención, y eso provocó todo tipo de comentarios a través de Internet", escribió. "Mis perlas, mis cinturones, mis chaquetas, mis vestidos de J. Crew, mi elección aparentemente valiente del color blanco para un vestido inaugural... parecía que todo desencadenaba una serie de opiniones y comentarios al instante".

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Rápidamente se hizo evidente que el público estaba más interesado en lo que ella llevaba puesto que en las cosas que hacía.

Incluso describió un incidente ocurrido en Londres, donde dio un discurso para las niñas de la escuela Elizabeth Garrett Anderson. El discurso fue tan emotivo que terminó derramando algunas lágrimas. Pero para su sorpresa, la primera pregunta que un reportero le hizo a un miembro de su personal fue: "¿Quién le confeccionó el vestido?".

"Ese tipo de cosas hacían que me deprimiera, pero traté de convertirlas en una oportunidad para aprender; decidí usar el poder que podía encontrar en una situación que nunca hubiera elegido para mí. Si la gente hojeaba una revista principalmente para ver la ropa que yo llevaba puesta, también buscaba que vieran al militar que estaba a mi lado, o que leyeran lo que yo tenía que decir sobre la salud de los niños".

Michelle siguió describiendo cómo pagó toda su ropa y accesorios con su propio dinero, a excepción de los vestidos de alta costura que utilizó para eventos formales. Sin embargo, esos vestidos fueron donados posteriormente a los Archivos Nacionales, tal como lo exigen las pautas éticas de la Casa Blanca.

"Cuando podía elegir qué ponerme, trataba de que fuese algo impredecible, para evitar que la gente le atribuyera algún tipo de mensaje a lo que yo estaba usando. Era como caminar sobre una cuerda floja. Se suponía que debía sobresalir sin eclipsar a los demás, que debía ir con la manada, pero sin desvanecerme".

"Como soy una mujer negra, sabía que me criticarían si usaba un atuendo llamativo y de alto nivel, pero también me iban a criticar si iba con un vestido demasiado informal. Así que mezclé un poco las cosas. Combinaba una falda de Michael Kors con una camiseta de Gap. Un día me puse algo de Target, y al día siguiente usaba algo de Diane von Furstenberg. Quería llamar la atención y celebrar a los diseñadores estadounidenses, especialmente a los menos conocidos, aunque a veces frustraba a la vieja guardia, incluyendo a Oscar de la Renta, quien, según se decía, estaba disgustado porque yo no usaba sus creaciones. Para mí, las elecciones que tomaba eran simplemente mi manera de usar mi relación con el público para apoyar a un grupo muy diverso de nuevos talentos".

La autora del bestseller atribuye su impecable elegancia a su estilista Meredith Koop, a su maquillador Carl Ray y a su peluquero, Johnny Wright. Ella llama "trifecta" a este trío de personas, quienes le han dado la confianza que dice necesitar para poder salir a la luz pública, sin temor a ser ridiculizada por su aspecto.

"Nunca pensé que me iba a convertir en alguien que iba a contratar a otras personas para poder mantener su imagen. Al principio la idea me parecía desconcertante. Pero rápidamente descubrí una verdad de la que nadie habla: hoy en día, prácticamente todas las mujeres de la vida pública (políticas, celebridades, lo que sea) tienen alguna versión de Meredith, Johnny y Carl. Es prácticamente un requisito, una cuota que tenemos que pagar para mantener nuestro doble estándar social".

¿Qué piensas sobre la increíble elegancia de Michelle Obama? ¿Cuál de sus trajes es tu favorito? Déjanos tu opinión en los comentarios, y no te olvides de compartir esto con tus amigos y familiares.