Le pidió a su abuela que le enviara muchos centavos cuando llegara al cielo, y días después de su muerte encontró cientos de monedas
Ago 26, 2019 by apost team
En algún momento de nuestras vidas, todos terminamos perdiendo a nuestros abuelos. Cuando somos niños, es difícil imaginar que alguna vez tendremos que despedirnos de ellos. Pero a medida que crecemos, nos damos cuenta de que tarde o temprano se irán de nuestras vidas.
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Para Michelle McDougal, la vida sin su abuela parecía muy difícil. Ella tenía una relación muy estrecha con su abuela, a la que cariñosamente llamaba "nana". Cuando a su nana le diagnosticaron cáncer, Michelle fue se sintió devastada. En un artículo que escribió para la página Love What Matters, McDougal describió la profunda relación que tenía con su abuela y cómo llegó a sentir su presencia después de su trágico fallecimiento.
"Desde el primer día, mi abuela y yo tuvimos una relación muy estrecha. Nací el mismo día en que ella estaba cumpliendo 39 años, en una fría mañana de diciembre", escribió. "Fui la primera de sus siete nietos. Compartimos 45 cumpleaños juntas, celebrando con dos pasteles".
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"Mi mundo se vino abajo cuando le diagnosticaron cáncer. Pero mi abuela luchó con fuerza, y después de dos años de tratamiento continuo, recibió un certificado de buena salud. Por eso, todos nos quedamos sorprendidos cuando el doctor nos dijo que su cáncer había regresado, y que ya no había nada que pudieran hacer por ella".
Michelle y sus familiares se turnaban para pasar las noches con la nana en el hospital, para que nunca se quedara sola durante sus últimas semanas de vida. Y justamente en la última noche que estuvo en este mundo, le tocó a Michelle acompañarla.
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"Nos reímos juntas, y comimos comida china", contó Michelle sobre esa última noche con la mujer que le había moldeado el carácter. Michelle le dijo a su abuela que iba a crear una organización sin fines de lucro para honrar su memoria, llamada Smile Through The Storm (Sonríe a pesar de la tormenta). Esa misma noche, Michelle hizo una petición muy especial.
"Le agarré la mano y le dije: 'Nana, por favor... cuando llegues al cielo, envíame muchos centavos para saber que sigues cerca de mí'". Se rió y me dijo: "Está bien, Mit". La abuela murió apenas dos días después, en la noche de Acción de Gracias".
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Después de la muerte de su abuela, Michelle comenzó a encontrar centavos por todas partes. "No solo unos pocos", explicó, "sino docenas y docenas de centavos. Y esas docenas terminaron convirtiéndose en cientos y cientos de centavos".
"Mi mamá bromeó y dijo: 'Michelle, deberías haberle dicho que enviara billetes de 20 dólares'". Pero para mí los centavos son perfectos, porque eso fue precisamente lo que yo le pedí. Cada vez que consigo un centavo nuevo, sonrío y digo en voz baja: "Gracias nana, te quiero".
Michelle cuenta que cada vez que recoge alguna de esas monedas aparentemente mágicas, recuerda a su abuela con gran cariño. Con el paso del tiempo, Michelle se dio cuenta de que tenía que hacer algo bueno con todos esos centavos.
"Así que saqué una tarjeta que ella me había dado, y la escaneé en la computadora. Mi marido escribió sobre ella "besos y amor, nana". Y recorté la tarjeta con una máquina especial. Mis ojos se llenaron de lágrimas, pero mi corazón quedó lleno de amor".
Decidió usar las monedas para crear una gran obra de arte: un corazón gigante hecho de centavos. En una esquina se pueden leer las palabras "besos y amor, nana" escritas con la letra de su abuela.
Es difícil decir adiós a alguien que ha marcado tanto nuestras vidas. Sin embargo, el hecho de que alguien no esté con nosotros en la tierra no significa que no la tengamos presente. Tal vez haya alguien que pueda sentirse reconfortado si le muestras esta historia. ¡Compártela!