La maestra tiró a la basura el aperitivo del niño por considerarlo "poco saludable", y la madre se enfureció
Oct 07, 2019 by apost team
Un niño pequeño y su madre aprendieron una dura lección sobre lo despiadada que puede ser una escuela cuando se aplican sus reglas estrictamente. Elaina Doust había enviado a su hijo al jardín de infancia en Ajax, Canadá. Un día, el niño llegó a casa muy molesto porque su maestra había tirado su merienda frente a toda la clase.
Tal como reportó The Star, la escuela estaba haciendo un esfuerzo por fomentar la alimentación saludable, así que las autoridades habían prohibido una gran cantidad de bocadillos no saludables. Pero además de los sospechosos de siempre (patatas fritas, ponquecitos, caramelos...), la escuela también prohibió que los estudiantes llevaran ciertos productos de panadería casera.
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Y entonces, ¿qué podían llevar los niños? Cualquiera pensaría que los bocadillos de queso, los jugos embotellados, las galletas de pescado o las barras de granola serían perfectamente aceptables, ¿verdad? Pero no era así: estos aperitivos tampoco eran tolerados. La escuela les pidió a los padres que les prepararan a sus hijos almuerzos y meriendas que estuvieran dentro de los parámetros establecidos.
Un día, el hijo de Elaina llegó a su casa con una lista, una nota y una historia que contar. La lista y la nota eran para Elaina: ahí le decían qué alimentos debía llevar su hijo, y qué alimentos no debía llevar. Y la historia que su hijo le contó no solo complementaba la lista, sino que terminó molestando mucho a Elaina. Al parecer, la maestra de su hijo botó a la basura su pan de banana, delante de toda la clase. La escuela consideró que ese pan no era saludable, porque contenía trozos de chocolate.
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Doust estaba molesta por varias razones, entre ellas el hecho de que la maestra de su hijo lo hubiera humillado frente a toda la clase. El niño apenas tenía 4 años, así que era muy sensible e inexperto. Todavía estaba en una edad muy tierna y confiaba en que los adultos no solo le iban a educar, sino que también lo iban a ayudar a desenvolverse en el mundo. Sufrir esa humillación por parte de alguien en quien confiaba tanto, podía tener efectos perjudiciales para él.
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El distrito escolar estuvo de acuerdo con Elaina. "En ninguna parte de nuestras normas o reglamentos se permite que el personal le quite la comida a un estudiante", le declaró James MacKinnon al periódico The Star. MacKinnon es consultor de enseñanza y aprendizaje de la junta escolar del distrito católico de Durham.
Consideraron que lo que la maestra hizo fue innecesariamente cruel, tanto para la madre como para el niño. Para Elaina, la acción de la maestra no admitía ninguna excusa.
¿Qué opinas? ¿Cómo habrías manejado esta situación? ¿Hubieras permanecido en calma, o también te hubieras enfurecido por lo que hizo la maestra? Pregúntales a tus amigos para ver lo que piensan, y déjanos tu opinión en los comentarios.