Escuelas detectan que estudiantes carecen de habilidades básicas para el día a día y comienzan a incluir materias más prácticas
Jun 04, 2020 by apost team
Los planes de estudio de las escuelas han ido evolucionando lentamente generación tras generación para acabar excluyendo la educación de habilidades básicas y prácticas para la vida cotidiana y, en su lugar, crear un plan más estrictamente académico. Hay una sustancial diferencia en la forma que tienen las generaciones Y y Z en manejarse por la vida, en contraste con la generación X y los baby boomers. Estas últimas son más conocedoras de la vida y poseen una mentalidad y habilidades más prácticas.
Ahora, en muchas zonas de Estados Unidos están aflorando unas clases para lograr manejarse por la vida como una persona adulta (adulting classes, en inglés). Esto hace que nos preguntemos si la educación es realmente tan avanzada y buena, cuando los graduados no pueden ni coser un simple botón de sus pantalones.
¿Cuán práctica es la educación de hoy en día?
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La mayoría de los millennials pueden contarte todo sobre el teorema de Pitágoras y componer un ensayo sobre Hamlet, pero no pueden decirte cómo desatascar un retrete. Un número récord de esta generación posee diplomas de secundaria, títulos universitarios y realizan cursos y exámenes AP (cursos que ofrecen universidades de Estados Unidos y Canadá para estudiantes de la escuela secundaria). Sin embargo, cuando se trata de habilidades para las cuestiones prácticas de la vida, la mayoría de los millennials admiten que no son tan hábiles.
Hace poco, una profesora universitaria de matemáticas tuvo que variar el enfoque de su curso para incluir cuestiones básicas y fundamentales, pues sus estudiantes no tenían ni idea de que al comprar una propiedad uno tiene que pagar impuestos por ella. Es un tema recurrente para los educadores de todos los niveles educativos; faltan habilidades prácticas.
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Estos educadores no son los únicos que se dan cuenta de lo inepta que es esta generación cuando se trata de las cuestiones más básicas y prácticas de la vida. Muchos padres se quejan de que las cosas que se enseñan a sus hijos en la escuela no son prácticas. De hecho, la capacidad de resolver un problema científico o matemático complejo puede ser impresionante si realizas una entrevista de trabajo para la NASA, pero realmente no es tan útil para un universitario que trata de averiguar cómo lavar su propia ropa o cómo cocinar su propia comida.
Las escuelas no están enseñando a los jóvenes tales habilidades hoy en día. Los estudiantes no aprenden sobre los conceptos esenciales respecto a al administración del hogar y las habilidades básicas para la vida cotidiana, y mucho menos para saber lidiar con los problemas de la vida adulta. Pocas escuelas ofrecen estas clases optativas y, ciertamente, ya no son obligatorias para poder graduarte.
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Mientras tanto, las generaciones anteriores al menos tenían la opción de tomar clases de costura, jardinería, lavandería, nutrición, salud, taller de mecánica, carpintería y economía y administración de bienes. No es de extrañar que un número creciente de millennials no tenga ni un céntimo ahorrado, según explica la CNBC. También son los mayores consumidores de alimentos precocinados y, en general, no tienen ni idea de cómo realizar reparaciones o tareas básicas del auto, como cambiar una rueda o el aceite.
Además de las habilidades de administración del hogar y de los bienes, esta generación carece de los conocimientos básicos para relacionarse cara a cara como es debido con otros seres humanos y con la comunidad. Saben cómo descargar música, pero, al ser la comunicación en su gran mayoría tecnológica, no tienen ni idea de cómo llevar una conversación para una entrevista de trabajo, por ejemplo.
¿Deberíamos establecer un proyecto educativo más práctico?
Clases como la de economía doméstica tratan de esas habilidades esenciales para la vida, enseñando a los alumnos a cocinar, limpiar, hacer un presupuesto, administrar su tiempo, prepararse para las entrevistas de trabajo, realizar listas de tareas o prioridades, e incluso comunicarse con los demás. Resumiendo, estas clases los preparan para ser adultos independientes. Es importante que las debilidades y fortalezas sean identificadas temprano para poder resolverlas o para poner la dedicación necesaria. De este modo se garantiza que no peligre lo que realmente está en juego en la vida real: el dinero, las oportunidades de trabajo y las relaciones.
El resultado de esto es o sería un adulto joven más informado, autosuficiente y seguro de sí mismo, preparado para tomar mejores decisiones financieras, laborales, así como de salud y en cuanto a sus relaciones. Todo esto supondría un impacto duradero y positivo a lo largo de su vida. El contenido más académico es, por supuesto, importante, pero el sistema educativo está cometiendo una clara injusticia con esta generación al no ofrecer las clases de preparación para la vida que son necesarias para lograr prosperar en el día a día.
¿Qué te parece? ¿Deberíamos incluir en la educación clases para ganar habilidades que nos sirvan en el día a día? ¿Percibes una gran diferencia generacional en cómo las diferentes generaciones se desenvuelven por la vida? Dinos qué piensas al respecto, y no olvides compartir este artículo con los demás, para que puedan reflexionar sobre tan importante tema, también.