Dos marines llevaron el ataúd de un héroe canino de regreso a casa
Dic 28, 2019 by apost team
El cuerpo de marines de los Estados Unidos es una de las ramas militares más élite en el mundo y esto incluye tanto a los marines humanos como a los perros que la componen. Haciendo honor a su lema que reza Semper Fidelis (siempre leales), dos marines rindieron su último homenaje a un perro marine retirado.
¿Qué es un perro militar?
La revista San Antonio Magazine ofrece una extraña aproximación a los 2.500 perros de servicio de las fuerzas armadas de los Estados Unidos. Sus entrenamientos comienzan en el Programa de perros de servicio (Military Working Dog Program, MWD) del Departamento de Defensa, el cual involucra meses de supervisión y observación antes de que el perro pueda ser certificado y entregado a un adiestrador.
Al igual que los humanos que buscan ingresar, no todos los reclutas de K9 logran entrar. De hecho, se estima que apenas alrededor del 50 por ciento llega a combate. Los perros militares tienen que ser atléticos, tener voluntad de hierro y ser muy inteligentes. Cuando ya están en servicio, estos K9 proporcionan un servicio crucial a las fuerzas armadas al detectar peligros y proteger a las tropas.
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Conoce a Rico y al sargento marine Russ Beckley
Rico, un pastor alemán, era uno de estos caninos élite en los marines. Su adiestrador era el sargento marine Russ Beckley, cuarta generación de su familia siendo marine. Aunque muchos de los cachorros nacen y los crían para los marines, Rico ya tenía cuatro años cuando entró en el campo de entrenamiento en la base aérea Lackland, en Texas.
Fue ahí donde conoció a Beckley, quien apenas se había graduado de la escuela de policía militar en Fort Leonard Wood, Missouri. Juntos, Rico y Beckley completarían dos servicios enteros en Afganistán, incluyendo 240 misiones y 30 batallas aéreas.
Beckley contó para el portal Marine Corps Times que Rico no estaba simplemente cumpliendo sus labores en el campo de batalla. Describió cómo Rico era un estímulo moral tanto para él mismo como para los otros marines que lo conocieron.
En 2012, la carrera de Beckley cambió bruscamente de dirección y Rico fue enviado a Texas para que volviera a capacitarse con un adiestrador diferente. El perro no logró adaptarse y le dieron de baja con cuatro años de honorable servicio. Esto significaba que Rico tenía que ser puesto en adopción.
Cuando Beckley se enteró, de inmediato puso su nombre en la lista para adoptar a Rico. Debido a que usualmente los adiestradores tienen la prioridad, Rico se fue a casa con Beckley. Por desgracia, una mala combinación de poco espacio, despliegues constantes y niños pequeños no eran el mejor escenario para Rico. Por esa razón, este encontró un nuevo hogar con el papá de Beckley, el veterano marine Russel Beckley, en Saugatuck, Michigan.
A Rico le fue bien y le brindo el mismo amor y lealtad a los padres de Beckley. Sirvió bien a su país y a su adiestrador y se convirtió en la quinta generación de marines de los Beckley cuando la familia lo adoptó.
Cuando cumplió 12 años, los Beckley supieron que era momento de despedirse de su viejo camarada y compañero. Le hicieron eutanasia y lo cremaron. No obstante, un entierro típico en el patio trasero no sería suficiente. Vestidos completamente en traje militar, el sargento Russel Beckley hijo y el veterano marine Russel Beckley le dieron al perro marine un entierro militar con todas las de la ley. Su pequeño ataúd puede verse cubierto por la bandera.
Los miembros de la Liga del Cuerpo de Marines de Muskegon, Michigan, convirtieron en miembro honorario a Rico e incluso tocaron el clásico taps en el funeral. Rico también recibió el saludo tradicional de las 21 salvas.
¿Qué opinas sobre esta historia? ¿Alguna vez has perdido una mascota que haya significado tanto para ti? Cuéntanos en los comentarios, ¡y no dudes en compartir el mensaje de esta historia para mantener vivo el recuerdo de Rico!