Cómo el orden de nacimiento puede moldear tu personalidad

May 30, 2019 by apost team

A menudo, se dice que el hermano mayor es el más responsable, mientras que el hijo único es mucho más propenso a ser egoísta y malcriado. Todos conocemos estos estereotipos, pero, ¿cuánta verdad se oculta en esto? ¿Es cierto que el orden de nacimiento puede realmente moldear y definir nuestra personalidad?

La teoría del orden de nacimiento se lanzó en la década de 1920 con Alfred Adler, un amigo y compañero de profesión de Sigmund Freud. Fue el primer psiquiatra que tuvo la idea de que el orden en que nacen los niños afecta a su personalidad. Su teoría presentaba cuatro tipos básicos de niños.

El primogénito

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Este es el niño que suele ser más conservador, con una tendencia natural al liderazgo, confiable y obediente. A menudo, tienen que cuidar y ser responsables de sus hermanos menores, por lo que crecen siendo más cuidadosos, más propensos a convertirse en padres y más propensos a ser los primeros en actuar.

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El hijo del medio

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A menudo, atrapado bajo la sombra de su hermano mayor, el hijo del medio lucha por no ser eclipsado por sus hermanos. Los medianos se desarrollan un poco más rápido y a menudo son más ambiciosos, pero rara vez son egoístas en cuanto a sus ambiciones.

Con frecuencia, se fijan metas poco razonables para sí mismos y luego lo tienen difícil para alcanzarlas, aumentando su número de fracasos. Pero tener que lidiar con todo esto, y saber lo difícil que es la vida les hace más fuertes a largo plazo.

El hijo menor

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Todo el mundo que viene de una familia con varios hijos lo sabe: el más pequeño recibe mucha más atención de los padres y de los hermanos mayores. Esto puede hacer que los más pequeños se sientan menos independientes o con menos experiencia que sus hermanos o hermanas mayores.

También los motiva a salir de bajo la sombra de sus hermanos. Poseen el impulso para ser los mejores en aquello que hacen y tienden a ser muy sociables, aunque a menudo son más irresponsables que sus hermanos mayores.

El hijo único

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Todos conocemos el estereotipo de que los hijos únicos son egocéntricos y, a menudo, mimados por sus padres. La teoría del orden de nacimiento coincide con esta afirmación: los hijos únicos dependen, con frecuencia, de sus padres protectores, y tienen problemas para interactuar con los demás, ya que no tienen que competir con ningún hermano en casa.

Sin embargo, los hijos únicos, a menudo, quieren competir con sus padres e impresionarles, lo que los convierte en perfeccionistas que van tras sus objetivos sin importar qué se intente interponer en su camino.

Estudios recientes

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Hoy en día, la teoría del orden de nacimiento está volviendo a ganar popularidad. No todo el mundo piensa que la teoría es válida, pues algunos científicos la descartan por completo, mientras que otros dicen que es totalmente cierta. Un estudio bien complejo realizado por investigadores alemanes analizó a 20.000 adultos del Reino Unido, EE. UU. y Alemania, así como a sus hermanos y familias.

Descubrieron que los hermanos mayores generalmente obtenían mejores resultados en las pruebas de inteligencia, pero no pudieron encontrar ninguna prueba de que el orden de nacimiento afectara la estabilidad emocional o la capacidad de imaginación de los niños.

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Un estudio estadounidense encontró evidencia de que el orden de nacimiento puede afectar a la personalidad de los niños. Este estudio analizó a 377.000 estudiantes de secundaria de los Estados Unidos. Sus resultados mostraron que los primogénitos suelen ser más honestos y dominantes, pero también menos sociables y menos capaces de lidiar con el estrés.

Se encontró que los hijos medianos eran más diligentes y cuidadosos. Los más jóvenes eran, con frecuencia, más sociables y extrovertidos. Los niños que no tenían hermanos tenían más probabilidades de ponerse nerviosos ante ciertas circunstancias, pero también de ser más extrovertidos.

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Sin embargo, estos estudios no tienen la clave absoluta ni son absolutamente determinantes. Ninguno de los dos estudios analizó otros factores sociales, como el origen étnico, el nivel de educación de los niños, el poder adquisitivo de los padres y cómo se relacionan los familiares entre sí.

Así que el orden de nacimiento puede ser importante, pero no debemos olvidar que nuestros hijos se desarrollan de acuerdo a cómo los criamos. Al fin y al cabo, darle a un niño un hogar estable, seguro y amoroso es lo más importante.

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