11 hábitos tóxicos de los padres y como dañan a sus hijos sin darse cuenta

Tener un hijo es una experiencia realmente transformadora. Cambia el enfoque de toda tu vida y te da una perspectiva completamente nueva. De repente, te das cuenta de la enorme responsabilidad que tienes en dar forma a la vida de este niño. ¡Sabes que el impacto que causas puede colocar a tu hijo en un camino positivo o negativo durante el resto de su vida! La mayoría de los padres realmente quieren ser buenas influencias para sus hijos. Pero descubrir cómo lograr esa tarea puede ser un desafío.

Aunque no hay dos niños iguales, existen ciertos principios rectores para la crianza que pueden beneficiar a cualquier niño. También hay algunos errores importantes que deben evitarse. La siguiente lista ofrece algunos ejemplos principales de los tipos de hábitos de crianza poco saludables que debes evitar si deseas tener un impacto positivo a largo plazo en la vida de tu hijo.

1. No mostrar o esperar respeto por el espacio personal

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Algunos padres no esperan que sus hijos respeten el espacio personal de los padres. Otros padres no muestran ningún respeto por el espacio personal de sus hijos. Algunos padres fallan en ambas áreas. Ambos extremos no son saludables y no enseñan a los niños lo que necesitan saber sobre los límites.

No respetar el espacio personal significa pensar que puedes entrar en la habitación de los niños en cualquier momento sin previo aviso. O permitiéndoles hacer lo mismo contigo. Es importante enseñar a los niños que deben llamar a la puerta. Puedes, y deberías, incluso tener áreas del hogar donde los niños no puedan entrar. Estas podrían ser áreas en las que estarían invadiendo tu privacidad, tales donde guardas cosas de tu matrimonio. Necesitan saber que es importante para ellos ocuparse de sus propios asuntos.

Hazles saber que también pueden tener un espacio personal. No tienes que estar constantemente encima de su hombro pendiente de lo que están haciendo en todo momento. A pesar de que la supervisión y la participación son muy importantes, deben saber que pueden pasar tiempo solos en su habitación y que tocarás cortésmente a la puerta. Predica con el ejemplo al enseñar respeto y límites saludables.

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2. Falta de ánimo y de elogio

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Muchos padres que se consideran a sí mismos "de la vieja escuela" creen que la crianza debe involucrar mucha disciplina dura. Se basan principalmente en el castigo para lograr que sus hijos se comporten como deben. Si bien estas tácticas pueden llevar a la obediencia externa, no son suficientes para construir el tipo de vínculo fuerte que hace que la relación entre padres e hijos sea saludable a largo plazo.

Además de la corrección, los niños necesitan mucha motivación. Muchos niños que no obtienen la afirmación y los elogios que necesitan y merecen por un trabajo bien hecho terminan sintiéndose infelices e inseguros. Sienten que siempre tienen que tratar de ganar tu aprobación y nunca pueden alcanzar ese objetivo.
Así que aprende a discernir entre comportamiento rebelde que ha de ser castigado y pequeños errores tontos que todos los niños hacen. Cuando un niño comete un error, motívalo para que sepa que la próxima vez lo hará mejor. Necesitan saber que fallar en algo no quiere decir que ellos son unos completos fracasados en la vida. ¡Y no olvides felicitarles cuando tienen éxito!

3. Tener una actitud crítica hacia tu hijo

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Este punto es la otra cara del último punto. Los padres que no alientan ni alaban naturalmente caen en la costumbre de ser demasiado críticos con sus hijos. Estos niños terminan sintiéndose completamente fracasados. Crecen pensando que nunca llegarán a nada y que no pueden hacer nada bien.
La próxima vez que te encuentres atacando a tu hijo por algo pequeño, tómate un minuto para pensar. ¿Realmente vale la pena aplastar su espíritu? Si necesitas corregirles, trata de hacerlo gentil y amablemente, de la misma manera que te gustaría a ti que alguien te confrontara sobre un problema en tu propia vida. Y debes decirles palabras positivas al menos dos veces más a menudo que palabras negativas.

4. Inconsistencia en la aplicación de reglas

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Cuando estableces reglas en tu hogar, es muy importante que tu hijo sepa que esperas que sean obedecidas. Si no le muestras consistentemente consecuencias a tu hijo por infringir las reglas, estás preparándolo para una vida de no respetar las reglas fuera del hogar. Esto puede conducir a la delincuencia y al desastre más adelante en su vida.

Así que cuando decidas una regla, como estar en casa a una hora determinada, informa a tu hijo por adelantado sobre cuál será la consecuencia si infringe dicha regla. Luego, simplemente sigue adelante con el castigo cada vez que se rompa la regla. Si no lo haces, enviarás mensajes mixtos y le enseñarás a tu hijo que puede manipularte para que no apliques las reglas. Por difícil que sea a veces, es importante mantenerse firme y ser constante. Lo más probable es que te lo agradezca cuando lleguen a la edad adulta.

5. Agobiar a tu hijo

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Es maravilloso ser el tipo de padre que adora pasar tiempo con su hijo. Pero incluso este tipo de vínculo con un niño puede ser llevado a un extremo poco sano. A ningún niño le gusta sentirse completamente asfixiado por sus padres.

Cuando tus hijos son pequeños, es normal que pasen gran parte de su tiempo con vosotros los padres. A medida que crecen, debes permitirles tener un poco más de independencia. Está bien dejarlos ir de excursión con amigos cuyos padres sean de confianza, o dejarles que formen parte en deportes y actividades. Tener un poco de espacio les ayudará a aprender habilidades cruciales para la toma de decisiones que necesitarán de adultos.
No asfixiar a los niños no solo se aplica a pasar demasiado tiempo social con ellos. También quiere decir enseñarles independencia en cosas como el arreglo personal, el trabajo escolar y las tareas domésticas. No querrás terminar con un adolescente que no puede pensar por sí mismo o resolver cómo hacer algo por sí mismo.

6. Ser el sirviente de tus hijos

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El objetivo final de un padre es enseñarle a su hijo a ser un adulto completo e independiente algún día. Eso no sucederá de la noche a la mañana. Y nunca sucederá si continuamente cuidas de todas las necesidades de tu hijo desde el momento en que son bebés hasta que se van a la universidad.

Si tu hijo no sabe cómo hacer macarrones con queso o lavar la ropa en su primer año en la escuela, eso es un problema. A medida que los niños vayan creciendo, aumentará la confianza en sí mismos el aprender a hacer cosas prácticas, como conducir un automóvil, cortar el césped, lavar su propia ropa y cocinar. No tienen que ser chefs gourmet, pero al menos deberían saber cómo sobrevivir sin tenerte cerca.

No cometas el mal hábito de tratar a tus hijos como niños que necesitan que se lo hagan todo para el resto de sus vidas. Si lo haces, no te sorprendas si acaban viviendo en tu casa durante mucho tiempo de adultos.

7. Acosar a tus hijos

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Algunos padres piensan que la única manera de conseguir que sus hijos les obedezcan es asustándoles. Estos padres recurrirán a amenazar, gritar y hacer lo que sea necesario para intimidar a sus hijos. Los resultados de tales tácticas son desastrosos.

Los padres que acosan a sus hijos probablemente no tendrán una buena relación con ellos como adultos. Sus hijos estarán asustados para acudir a ellos para hablar sobre problemas porque creerán que harían el ridículo o algo peor.

Hay una diferencia entre ser justo y ejercer la disciplina necesaria y el ser cruel y sádico. No trates a tus hijos como el típico acosador de colegio. Muéstrales amor, afecto, y cortesía, incluso cuando hayan cometido un error.

8. Sobreproteger a tus hijos

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Este estilo de crianza, conocido como el estilo de crianza "helicóptero", es extremadamente común en la sociedad actual. Desafortunadamente, está creando una gran cantidad de niños mimados y engreídos que corren hacia sus padres en cuanto no se pueden salir con la suya. Nadie quiere estar alrededor de niños que hayan sido criados así. Así que, como padre, ¡es tu trabajo asegurar que tus hijos no sean criados así!

Los padres sobreprotectores son los que siempre están tratando de mover hilos para asegurarse de que su queridísimo hijo juegue en el gran juego, obtenga la parte principal en la obra, o no se meta en problemas cuando ha roto las reglas. No seas ese padre. Tu deseo de protegerles de las consecuencias de un comportamiento incorrecto y de hacerles la vida artificialmente fácil para ellos va a ser contraproducente cuando un día salgan al mundo real.

9. No prestar atención a tus hijos

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Vivimos en una una época de distracciones. La tecnología está teniendo un costo real en las relaciones personales. No permitas que tu teléfono, tu trabajo o tus propios pasatiempos ocupen tanto tu vida que no te quede tiempo de prestarle atención a tus hijos

Cuando quieran hablar contigo, bríndales toda tu atención a menos que realmente necesites hacer algo más en ese momento. Si tienes un asunto urgente que atender, infórmales de que tan pronto como termines, querrás saber lo que tienen que decir.

Algunas de las cosas que le interesan a tu hijo pueden parecerte aburridas o poco importantes. Eso es normal. Pero tienes que hacerles saber que quieres escuchar lo que dicen porque los consideras importantes.
Cuando tu hijo está parloteando sobre lo que parece una tontería trivial, quizás lo que quiere es hacer una pregunta realmente vital o abrirse a ti con respecto a algo que le preocupa. Pero si estás demasiado absorto en tu propia vida como para escucharle, pronto decidirá que no estás realmente interesado en su vida y probablemente comenzará a confiar en otra persona que no seas tú.

10. Ser un padre perezoso

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Muchos padres son francamente vagos cuando se trata de criar a sus hijos. No se molestan en tratar de hacer comidas nutritivas. La comida rápida y la pizza son la norma. No les importa pasar tiempo de calidad juntos. En cambio, permiten que la televisión o la tablet les sirva de niñera.

Este tipo de crianza en modo automático termina produciendo niños perezosos y asociales que no saben cómo hacer nada. También puede hacer que se vuelvan obesos y no desarrollen buenos hábitos de higiene. Puede hacer que tengan problemas en la escuela si eres demasiado perezoso como para ayudarles con las tareas. Así que da un paso adelante y haz tu trabajo como padre en vez de tomar el camino del menor esfuerzo y dejar abandonado a tu hijo.

11. Fallar al no ser la figura de autoridad

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Muchos padres se sienten más cómodos siendo amigos o hermanos mayores en lugar de tener un rol de padres en la vida de sus hijos. No quieren sufrir la presión de sus hijos enojándose cuando no les dejan hacer lo que quieren. Entonces, continuamente se rinden y aceptan los deseos de sus hijos.

La verdad es que, a la larga, a los niños les molesta que los padres no sean más estrictos y les den la estructura que tanto necesitan. Los niños realmente no saben qué es lo mejor para ellos la mayor parte del tiempo. Cuando sientan que tú no les das una dirección, terminarán sintiéndose perdidos e inseguros de a dónde acudir para recibir instrucciones.

Es normal que los niños, especialmente cuando son adolescentes, se quejen de que eres demasiado estricto tan solo por imponer reglas razonables. No cedas a la presión de aceptar sus demandas. Paciente y firmemente continua siendo el padre en lugar de buscar su aprobación como si fueras un amigo. A la larga, lo más probable es que estén agradecidos de que estuvieras dispuesto a enfrentarte a ellos y decirles lo que necesitaban escuchar en lugar de lo que querían escuchar.

Esperamos que esta lista te avise sobre algunos errores comunes que puedes tratar de evitar. Nunca serás un padre perfecto, y está bien. Pero tratar de hacerlo lo mejor posible es una meta digna y que le dará a tus hijos verdaderas ventajas en la vida.

Si estás de acuerdo con algo de lo mencionado en este artículo, ¡asegúrate de pasárselo a tus amigos y darnos tus mejores consejos para padres!